Blog semanal de la Línea de investigación Memoria educativa Venezolana. Se presenta como una análisis de coyuntura y una relación de las principales entradas para la Base de datos de la Memoria Educativa Venezolana

29 ene 2026

1057 17 al 31 de enero 2026

 


Editorial: Es lo que hay 

Marco Rubio pone como ejemplo para Venezuela la transición democrática española

FANB reconoce a Delcy Rodríguez como su comandante en jefe. Comité editorial de la CEIBA

 

Cierto es que fue una sorpresa la alianza se siguió a la extracción de Maduro. Mucho suponían que el trabajo que seguía lo harían quienes en buena lid ganaron las elecciones presidenciales. Pero no fue así, siguió una suerte perestroika de realismo mágico y confusa glasnot. Se impuso la realidad, real porque el protagonismo de los cambios que siguieron a la extracción presidencial los puede hacer, en el corto plazo,  quien tiene poder para hacerlo y voluntad de cambio para la  apertura democrática conveniente a sus intereses se supervivencia política. A esta altura  cabe preguntarse: ¿Quién está en capacidad de producir una reforma de la Ley de Hidrocarburos que despeje los obstáculos de la Economía Chevron en peno desarrollo?, ¿Quién tiene las herramientas para evitar el caos que suele seguir a las intervenciones quirúrgicas?, ¿Quién tiene el camino más largo y de contactos más fructíferos con el interventor?,  ¿Quién tiene las armas?,  ¿Quién atiende el teléfono en Miraflores? O muchas más que desagradan al oposicionismo ultra sensible,  pero que sus respuestas más razonables en la práctica abonan,  están abonando, la transición de base electoral que parece ser el camino a seguir , aunque sea culebrero. Eso sí,  si no se forma la sampablera golpista con la que sueñan los extremos del espectro político nacional,  que impida una transición a la transición a la Española, que no sea como la Rusa.  

 

       De la educación en esta coyuntura vale la pena resaltar que hay indicios serios, tal cual lo venimos afirmando,  de que la alta burocracia conocía de las conspiraciones que llevaron a la abrupta salida de la pareja presidencial, y que poco hicieron para evitarla, o impedirla, como hizo la fuerza armada y el paramilitarismo que Chavez fundó. Los ministros de la educación, más el de Educación Básica se escondieron y esconden en las carencias pedagógicas de los dos subsistemas, pero solo en el lado luminoso  del asunto, esto es el mejoramiento necesario de lo que hace falta para el mejoramiento cualitativo de los resultados pedagógicos, con lo cual todos estamos de acuerdo. Lo que no está mal pues sería intento de una reversión del colapso que supone la emergencia humanitaria compleja y duradera que vivimos, pero lamentablemente no es así, pues no se atacan dos factores que impiden el progreso sustantivo de la calidad de la educación: 1 Una gobernanza educativa centrada en el hacer de la educación mecanismo de dominación social, de cara a la posibilidad de gobernar el país eternamente, lo cual aísla, margina,  la educación nacional de las corrientes de progreso mundial que se producen en este siglo XXI.  2 La desconsiderada indiferencia ante la desalarización y miseración impuesta desde el ejecutivo al trabajo en educación, que los gremios y sindicatos han denunciado con humana perseverancia. Es que se ha gobernado y todavía no se visualizan acciones efectivas, de peso,  más allá de las promesas del imperio interventor en nuestros asuntos respecto a que el nuevo ingreso propiciado por la economía Chevron sea para mejorar y racionalizar el ingreso de los trabajadores. Hay muchas más observaciones que hacer, pero dejémoslo así pues vendrán más ocasiones  contar con fiera volundad de verdad, lo que debe hacerse para la transición educativa que viene, que se muestra a ritmo lento pero sostenido,  pese a su acontecer a veces ingrato y los palos en la rueda de la bicicleta histórica en la que están montados los protagonistas de la transición a la transición.

 

Contenido del Nº 100

Editorial: Es lo que hay       1

El país que tenemos  

 

La educación tal como va     

Memoria y cuenta presidencial a la AN 2026/IA Google    3

Menos discurso y más atención al sistema educativo/Stalin González/TalCual         4

Controversial movimiento del Arzobispado de Caracas a propósito del caso de Rafael Tudares    4

Movimiento estudiantil de la UCAB cuestionó el rol del Arzobispado de Caracas en caso de Rafael Tudares.        4

Resarcir el daño laboral/Willian Anseume/Fran Tovar       5

Cultura Pedagógica  

El ministro de policía se ocupa del reinicio de clases       5

La presidente encargada en la UCV/GOOGLE con la entrada: Delcy en la UCV  5

Cultura Pedagógica Mundo  

Selección de textos correspondientes a la  segunda  quincena de enero 2026  del Boletín del   Observatorio Instituto para el Futuro de la Educación. Tecnológico de Monterrey. observatorio@itesm.mx.  Karina Fuerte  Editora en jefe, Observatorio IFE Cortesía de Jacobo Abadí.  6

Materiales para una transición a la democracia    

¿Estamos o vamos hacia una transición política en Venezuela?/John Magdaleno G      6

¿Se puede reconstruir un sistema educativo demolido con saña?/El Nacional/Cortesía de Daniel Navas    7

La universidad hundida en la fatiga de la autonomía/ Antonio José Monagas    12

EL PAPEL DE LA FANB EN LA TRANSICIÓN/por Trino Márquz 13

 

 


El país que tenemos

      

Marco Rubio pone como ejemplo para Venezuela la transición democrática española

FANB reconoce a Delcy Rodríguez como su comandante en jefe. La CEIBA

Trump diseña un plan B pa

ra Venezuela: un consejo tecnocrático si Delcy cae

Chevron despliega su mayor flota en casi un año para exportar crudo venezol
ano
. La CEIBA

Excarcelan a 104 presos políticos

Embajador de Rusia afirmó que Maduro fue traicionado por su entorno La CEIBA

"Tenemos un gran aliado en el presidente Trump": María Corina

Consejo Editorial. La CEIBA

ene 25


-El Pitazo. Delcy Rodríguez anuncia el ingreso de 300 millones de dólares a Venezuela por venta petrolera.

María Corina: Sepan que contamos con Trump para la liberación de Venezuela

EEUU dice que Miraflores ha cumplido todas las exigencias de su Gobierno

Consejo Editorial La CEIBA

Trump saluda gesto “maravilloso” de Machado, que le entregó su medalla del Nobel. (Foto: María Corina Machado y el presidente Donald Trump en el salón Oval de la Casa Blanca)

-The New York Times: Machado sale de la Casa Blanca y dice que Venezuela puede contar con Trump.

-Efecto Cocuyo. Delcy Rodríguez lleva memoria y cuenta a la AN: Tenemos la preservación del poder nacional, que nadie se equivoque.

-Reuters: Repsol, ENI y Maurel & Prom solicitaron licencias en EEUU para exportar petróleo venezolano.

Delcy Rodríguez se reúne con director de la CIA

Machado asegura que presidenta encargada cumple órdenes y que habrá transición ordenada. La CEIBA

Delcy Rodríguez en la mira de la DEA

EEUU habló con Cabello antes de atacar a Maduro

Consejo Editorial La CEIBA

El Comité de Acreedores de Venezuela comenzó a escuchar propuestas esta semana de varios asesores, entre ellos Houlihan Lokey y Ankura Consulting Group LLC. El grupo podría tomar una decisión tan pronto como la próxima semana.



La mayor diáspora de venezolanos del mundo fuera de América vive en España. Muchos celebraron la captura de Nicolás Maduro y ahora se adaptan a la idea de que los aliados del régimen siguen a cargo.

Las calles de Salamanca, un barrio de Madrid conocido como “Little Caracas” porque lo frecuenta la diáspora rica de Venezuela. El Nacional

 

La educación tal como va

 

Memoria y cuenta presidencial a la AN 2026/IA Google

 

Poco o nada de educación este año a menos nada se ha registrado en la información detectada.

 

La "Memoria y Cuenta" a la Asamblea Nacional (AN) es la rendición de cuentas anual obligatoria de los poderes públicos en Venezuela, donde el presidente o sus representantes presentan los logros y gestión del año fiscal (en 2024 fue la vicepresidenta Delcy Rodríguez, en nombre de Nicolás Maduro, por el período 2025) ante el parlamento, destacando resultados, planes futuros y la situación del país, como se vio en la presentación de enero 2026, enfocada en la soberanía, economía petrolera y la coyuntura política tras la captura de Maduro.

Contexto de la "Memoria y Cuenta" actual (Enero 2026):

Presentación: Fue realizada por Delcy Rodríguez (vicepresidenta encargada) ante la AN, en representación de Nicolás Maduro.

Periodo Rendido: Corresponde a la gestión del año fiscal 2025.

Discurso Clave: Se centró en la "preservación del poder nacional", la necesidad de superar el "bloqueo", y la implementación de modelos económicos como los Contratos de Participación Productiva (CPP) en el sector petrolero.

Reconocimiento a Caídos: Se rindió homenaje a los fallecidos en los eventos de enero de 2026, calificándolos de "héroes".

¿Qué es la Memoria y Cuenta en general?

Documento Institucional: Detalla la gestión de un órgano público durante un ejercicio fiscal, incluyendo logros, datos económicos y financieros.

Rendición de Cuentas: Permite al Ejecutivo informar al país y a la AN sobre el uso de recursos y el cumplimiento de objetivos.

Fines: Generar transparencia, sensibilizar a la sociedad y evaluar el impacto de las acciones de gobierno.

Puntos Relevantes de la Presentación de Rodríguez (2026):

Se presentaron cifras y "logros" de la gestión de Maduro, destacando la "resistencia" de Venezuela.

Anuncios sobre mejoras salariales, servicios básicos y protección social.

Enfoque en la reforma constitucional y el diálogo nacional.

Se planteó la discusión de una nueva ley de hidrocarburos.

IA Google: con la entrada: Memoria y cuenta a la AN 2026 Realizada el 20-01-2026

 

Menos discurso y más atención al sistema educativo/Stalin González/TalCual

El pasado 15 de enero se conmemoró en Venezuela el Día del Maestro, una fecha que debería servir para honrar una de las profesiones más nobles y determinantes para el futuro de cualquier nación.

Sin embargo, la realidad del sector educativo convierte esta efeméride en un recordatorio doloroso del abandono sistemático al que han sido sometidos quienes tienen en sus manos la formación de nuestros niños y jóvenes. Hoy, ser maestro es casi un acto de sacrificio, sostenido más por vocación que por condiciones dignas.

La situación política es sumamente compleja, en especial después del 3 de enero. No obstante, no podemos dejar de lado uno de los sectores más golpeados por la crisis nacional. Un sector descuidado por décadas.

Los docentes venezolanos perciben salarios que rondan, en promedio, los dos dólares mensuales, una cifra que no cubre ni una mínima fracción de las necesidades básicas. En ocasiones, no cubre ni el pasaje del transporte para ir y venir del trabajo.

A esto se suma la pérdida progresiva de beneficios laborales: desde 2018 ya no cuentan con un seguro médico funcional, las prestaciones sociales son irrisorias y el Ipasme, que debería ser un pilar de protección, ofrece una atención limitada, precaria y muchas veces inexistente (…)

Stalin González es político, abogado y dirigente nacional del partido Un Nuevo Tiempo

TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas por el autor de este artículo.

Opinión TalCual|enero 18, 2026 X: @stalin_gonzalez

 

Controversial movimiento del Arzobispado de Caracas a propósito del caso de Rafael Tudares

Movimiento estudiantil de la UCAB cuestionó el rol del Arzobispado de Caracas en caso de Rafael Tudares.

El comunicado emplaza directamente al Arzobispo de Caracas, Monseñor Raúl Biord Castillo, y a su equipo, solicitando una aclaratoria institucional que ayude a comprender los hechos denunciados en el contexto de esta polémica. 21-01-2026

-Monitoreamos. Edmundo González: «El vicio ‘jurídico’ en el caso de Rafael Tudares exige respuestas inmediatas».21-01-2026

Consulta Google IA con la entrada:  Arzobispado de Caracas a propósito del caso de Rafael Tudares el 25-01-2026

El movimiento del Arzobispado de Caracas en relación con Rafael Tudares Bracho (yerno del dirigente opositor Edmundo González) ha generado una fuerte controversia en enero de 2026 debido a denuncias de presunta extorsión y la mediación de la Iglesia con el régimen venezolano.

Puntos clave de la controversia (Enero 2026)

Denuncia de extorsión: Mariana González, esposa de Tudares, denunció públicamente haber sido víctima de intentos de extorsión en la sede del Arzobispado y otros recintos. Según su testimonio, se le exigió que su padre renunciara a su causa política a cambio de la libertad de su esposo.

Respuesta del Arzobispado: El 20 de enero de 2026, la Arquidiócesis de Caracas emitió un comunicado firmado por el arzobispo metropolitano, Monseñor Raúl Biord Castillo, negando categóricamente cualquier hecho de extorsión en sus instalaciones. La Iglesia afirmó que su rol es el de mediadora histórica para lograr justicia para los detenidos políticos.

Cuestionamiento a la jerarquía: La polémica se intensificó por una fotografía de la liberación donde aparecen figuras eclesiásticas junto a funcionarios del gobierno, lo que algunos sectores interpretaron como una cercanía excesiva con el régimen.

Excarcelación: Finalmente, Rafael Tudares fue excarcelado el 22 de enero de 2026 bajo medidas cautelares, tras haber permanecido detenido desde el 7 de enero de 2025 y condenado previamente a 30 años de prisión por presunta conspiración.

Este caso ha reabierto el debate sobre el papel de la Iglesia Católica como puente de diálogo en Venezuela y las tensiones internas entre las víctimas de persecución política y las instituciones que actúan como mediadoras.

Las respuestas de la IA pueden contener errores. Más información:

Rafael Tudares - Wikipedia, la enciclopedia libre

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Resarcir el daño laboral/Willian Anseume/Fran Tovar

 

Desde luego que, como se ha ofertado finalmente al principio de este año, y por causas ajenas a la firme voluntad de algunos inescrupulosos para con los trabajadores y el trabajo, procede en estas y cualesquiera otras circunstancias un ajuste del salario mínimo, de los sueldos, de las pensiones y, por supuesto, de toda la protección social de quienes laboramos, estamos jubilados o pensionados en Venezuela.

Aunque esta situación atañe más a la administración pública, tiene directa incidencia en la empresa privada que ha gozado en buena medida los beneficios de la implementación inhumana de la explotación laboral y la esclavitud moderna de todos estos años. Un líder empresarial, por mal ejemplo, representante ante la OIT, para más señas, ha insistido en la eliminación de las Prestaciones Sociales, desconociendo así la legislación labor al en cuanto a intangibilidad y progresividad de los derechos. Éstas, establecidas como están, por el contrario, deben mantenerse y ajustarse, contemplando el daño causado, de modo que cumplan su función protectora. Y si se tocan es solo con el propósito de mejorarlas.

Pero, vayamos al meollo de este asunto, sin más dilaciones ni digresiones: el daño laboral causado todos estos años de penuria continuada debe, en principio, reconocerse en su dramática existencia -no exagero, para nada. Y, luego, debe resarcirse en la medida de lo posible con un propósito muy claro; no es otro que el de valorar el daño y restablecer en alguna medida -porque en toda luce incuantificable, a propósito, e impagable, también a propósito. Luego, aunado a este primer propósito, están los complementos adheridos: pagar la deuda moral para con los trabajadores y recompensar como es debido a quienes nos mantuvimos en estado evidente de sacrificio público, junto a nuestras familias, como sostén de las instituciones públicas -y privadas- todo este larguísimo tiempo de afectación (…)

Fran Tovar.  Resarcir el daño laboral William Anseume El pizarrón de FRAN Costa del Sol . Oopinión:23-01-2026 

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Cultura Pedagógica

 

El ministro de policía se ocupa del reinicio de clases

 

| Diosdado Cabello confirmó en su show televisivo del pasado miércoles la fecha del reinicio de clases escolares en Venezuela, donde las fuerzas militares de Estados Unidos llevaron a cabo la «Operación Resolución Absoluta» para capturar a Nicolás Maduro por órdenes de Donald Trump.

«La semana que viene comienzan las clases. La semana próxima, ya el lunes comienzan las clases», afirmó Cabello ante las cámaras de Venezolana de Televisión (VTV).

«Muchos niños vendrán con miedo, nuestros maestros tienen que explicarle pedagógicamente lo que ocurrió porque son traumas que se generan en un pueblo inocente. Traumas, por eso hay que explicarles amorosamente a nuestros niños lo que ocurrió», instruyó el vocero chavista desde un set de transmisión diferente al acostumbrado.

Según Cabello, «Venezuela completa está en la calle contándole al mundo lo que está pasando».

Después de anunciar una cifra de cien fallecidos, con al menos dos bajas civiles, Cabello aseguró que «Venezuela fue víctima de un ataque bárbaro (…) No lo va a tapar nadie porque no hay manera y hoy el mundo lo está descubriendo de manera plena».

la_patilla  https://www.instagram.com/p/DTQMtobjXFA/?igsh=a2VwejBiMWVwdGww  #8Ene🍉

 

La presidente encargada en la UCV/GOOGLE con la entrada: Delcy en la UCV

 

Presidenta encargada de la República Delcy Rodríguez, realizó un recorrido por las instalaciones recién restauradas en la Universidad Central ...

 

Estudiantes encaran a Delcy Rodríguez para exigir la libertad de laos presos políticos

CNN en Español

https://cnnespanol.cnn.com · hace 1 día

 

... estudiantes y profesores presos políticos durante su visita a la Universidad Central de Venezuela (UCV).

La verdad sobre el recorrido a la UCV por parte de la Presidenta encargada de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez # ...

 

— La presidenta (E) Delcy Rodríguez supervisa la restauración de la UCV y se reúne con trabajadores y estudiantes. Por Johanna Carvajal · 28 de ...

 

Cultura Pedagógica Mundo

 

Selección de textos correspondientes a la  segunda  quincena de febrero  del Boletín del   Observatorio Instituto para el Futuro de la Educación. Tecnológico de Monterrey. observatorio@itesm.mx.  Karina Fuerte  Editora en jefe, Observatorio IFE Cortesía de Jacobo Abadí.

 

Opinión | La inteligencia artificial es el espíritu de la humanidad Andrés García Barrios

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Materiales para una transición a la democracia

 

¿Estamos o vamos hacia una transición política en Venezuela?/John Magdaleno G

 

(…) Por ello se insiste académicamente en que, para hablar de una transición a secas -sin intentar identificar la dirección de la transición-, debe producirse un cambio de las reglas de juego, no sólo de los actores. Si concentramos la mirada en las implicaciones de esta definición, podemos inferir que a la fecha no ha habido un

cambio de las reglas de juego formales sino, más bien, un cambio de la orientación de ciertas decisiones del gobierno

venezolano, particularmente de la política exterior con el gobierno norteamericano, de la política económica y del

tratamiento de alrededor de 400 presos políticos, que están empezando a ser liberados. Pero veamos el contexto en que ello tuvo lugar, del modo más descriptivo y fidedigno posible: el 3 de enero se produjo una intervención militar extranjera en la forma de una operación de extracción, cuyo efecto inmediato fue un reemplazo en el vértice de la estructura de poder del régimen político venezolano, mediante el establecimiento de un tutelaje externo. Se entiende, por tanto, que en virtud del precedente que sienta la intervención y de las amenazas

ulteriores formuladas por el gobierno de los Estados Unidos de América al resto de la coalición dominante venezolana, el margen de maniobra de esta última es más reducido. De allí que, por lo pronto, el gobierno venezolano esté forzado a satisfacer las exigencias de la administración norteamericana. No hay garantía del resultado

(…) Una transición puede iniciarse con un decidido impulso democratizador o redemocratizador de parte de algunos

actores y culminar, a la postre, en un régimen no-democrático -sea autoritario o autocrático, sultanístico o totalitario. A la luz de la experiencia comparada, no es infrecuente que fuerzas y líderes políticos que se pronuncian públicamente a favor de la democracia terminen estimulando y llevando a cabo directamente prácticas antidemocráticas. Desde luego, es previsible que la tutela norteamericana influya notablemente en la naturaleza y ritmo de los cambios, pero desde ya hay que interrogarse con seriedad sobre los escenarios que podrían desarrollarse en el país tan pronto la

influencia norteamericana disminuya o cese. Por los momentos, dado que desde la Asamblea Nacional se ha anunciado el inicio de una amplia reforma legislativa, que intuyo podría tomar algunos meses, habrá que estudiar con sumo detalle el contenido de las normas resultantes para concluir tentativamente si estaría iniciándose o no un cambio de las reglas de juego. ¿Cuándo se inicia una transición a la democracia?

En tercer lugar, es imprescindible responder con criterios técnicos la pregunta de ¿cuándo se inicia una transición a la

democracia? O’Donnell y Schmitter propusieron un criterio, que parafraseo y resumo del siguiente modo: una

transición a la democracia se inicia cuando los principales decisores del régimen autoritario deciden, por la razón que

fuera, reconocer y restituir las garantías previamente violadas. Y estas garantías no son otras, para empezar, que una

serie de libertades civiles esenciales. Sobre este particular, conviene recordar las señales identificadas por el recientemente fallecido profesor Leonardo (…)

Jon Magdaleno Recibido por correo e. de Fran Tovar el 20-01-2026

 

 

¿Se puede reconstruir un sistema educativo demolido con saña?/El Nacional/Cortesía de Daniel Navas

 

La reconstrucción de educación en Venezuela no ocurrirá en una generación. El país lleva más de medio siglo debilitando su sistema educativo y más de una década demoliéndolo activamente.

 

A finales de la década del año 2000, cuando las misiones educativas se habían instalado como un sistema paralelo aparecieron las primeras señales de la transformación de la educación en un dispositivo de legitimación política. No sería más un proyecto de formación ciudadana.

El sistema tradicional aún funcionaba, pero bajo condiciones cada vez más restrictivas. El sistema paralelo, en cambio, crecía con recursos y visibilidad mediática, pero sin exigencias académicas ni rigor académico. Las universidades autónomas no solo tenían menos presupuesto y aulas deterioradas, sino que también habían dejado de ser interlocutores: no participaban en la definición de políticas educativas, no eran consultadas en reformas estructurales y sus diagnósticos (cuando existían) quedaban fuera del circuito real de decisiones.

En una escuela del estado Portuguesa, la directora acudió un lunes para asignar la carga docente, pero encontró que solo contaba con dos de los diez maestros de la plantilla. Los demás habían renunciado. Unos se habían ido a Colombia; otros trabajaban en bodegas o como asistentes en comercios. La directora preguntó a la zona educativa cómo debía proceder. “Ajuste como pueda; más adelante veremos si le mandamos un contingente de jóvenes de la misión”, fue la respuesta. No llegó nadie.

La directora envió un acta informando que la escuela solo podía operar en tres de sus seis grados. Tampoco nadie respondió ni hubo seguimiento, ni apoyo. Un cierre parcial de hecho que se repitió cientos de veces en todo el país sin que el sistema reaccionara.

Ausencia de docentes se ubica en 40% para el nuevo año escolar en Venezuela

Una niña camina hacia su escuela el segundo día del nuevo año escolar en Caracas, el 1 de octubre de 2024. Foto: Federico Parra / AFP

Títulos sin conocimientos

La desaparición progresiva del docente formado coincidió con la expansión de programas acelerados sin los requisitos académicos de rigor. Una misión Ribas en Aragua entregó el título de bachiller a un grupo de jóvenes que recibieron clases por algunas pocas semanas de guías adultos con la primaria inconclusa, jóvenes sin estudios formales y militantes que participaban por activismo. No se medía el aprendizaje sino la asistencia. El conocimiento no era el objetivo, sino certificado.

Mientras, en un liceo cercano, la profesora de Matemática intentaba explicar el teorema de Newton en un salón sin luz y con pupitres insuficientes. Una parte del país simulaba educar; otra intentaba sostener un modelo sin contar con los requerimientos mínimos.

El Estado multiplicó estructuras paralelas que funcionaban como mecanismos de inclusión política, nunca como estructuras pedagógicas.

Después de un apagón prolongado, en 2012, un profesor de la Universidad del Zulia abrió el laboratorio de química inorgánica que había pasado dos décadas construyendo. Encontró que los reactores de polimerización habían colapsado y los equipos de medición estaban inutilizables. Los estudiantes intentaron limpiar, pero no había con qué hacerlo. Llevaban meses sin recibir insumos oficiales.

El profesor escribió un informe sobre la gravedad del daño. No obtuvo respuesta. Al año siguiente emigró. Sin embargo, en la página web de la facultad sigue apareciendo su nombre como coordinador del área, aunque ya no está en el país. La institución, incapaz de reponerlo, lo mantiene como una especie de ficción administrativa.

Bachilleres vacíos de conocimiento

En 2015, el sistema educativo formal era una estructura sin capacidad de renovación. El presupuesto no alcanzaba para cubrir servicios básicos. La formación docente estaba colapsada. Las universidades no podían reponer su planta profesoral. Los estudiantes llegaban con vacíos enormes y la simulación educativa era la dinámica cotidiana.

La Universidad de Oriente es uno de los episodios más ilustrativos y simbólicos de la demolición educativa. No fue deterioro administrativo ni falta de presupuesto. Hubo destrucción deliberada, violencia intencionada, impunidad y ruptura total entre Estado y universidad.

Lo ocurrido en 2019 dejó claro que el deterioro no lo generaba la negligencia ni la crisis económica, sino un proceso de desarticulación de instituciones. Lo que ocurrió en el campus de Cumaná fue la expresión más visible de un patrón: grupos armados actuando con impunidad, instituciones desprovistas de protección estatal y una comunidad académica reducida a la condición de ocupante sin derechos.

Los colectivos bolivarianos ocuparon el campus de UDO-Cumaná para destruir una institución que intentaba funcionar. Aulas, laboratorios y oficinas fueron saqueados.  El mobiliario desapareció. Los equipos se vendieron en las calles cercanas. Los archivos administrativos fueron destruidos y la biblioteca central, resultado de décadas de trabajo silencioso, fue reducida a cenizas.

Ardieron colecciones de referencia, tesis que sostenían la memoria intelectual de la región, los archivos de investigación en ciencias del mar, ingeniería y educación, y todos los textos que se habían acumulado desde los años sesenta, muchos donados por profesores pioneros.

Un profesor de la Escuela de Ingeniería —que vivía a pocas cuadras del campus— contó que, al oír los gritos, salió de su casa y vio el humo elevarse desde el edificio central. Corrió hasta el portón, pero no pudo entrar. Grupos armados evitaban el acceso. Nadie pudo intervenir. Nadie con autoridad sobre estos grupos llegó a impedirlo ni nadie fue detenido.

El campus quedó en ruinas. Donde había aulas, hay estructuras vacías, paredes marcadas por incendios y restos de mobiliario abandonados entre monte y maleza. La universidad no podía operar, no podía proteger a sus trabajadores ni garantizar seguridad mínima a sus estudiantes, profesores y personal administrativo.

Cumaná siguió su vida, pero el espacio universitario —el conocimiento— quedó reducido a escombros. El efecto simbólico fue devastador. El Estado no tenía interés en proteger la universidad. La violencia de los colectivos bolivarianos podía borrar en días lo que había tardado décadas en construirse. La formación quedaba reducida a una formalidad sin sustancia.

La Universidad de Oriente cayó como consecuencia de la pérdida de autoridad institucional, de la politización de la gestión educativa, del retiro del Estado como garante de seguridad, de la normalización de la violencia en espacios públicos, de la reducción de la universidad a una estructura sin recursos ni capacidad de defensa. No existía voluntad institucional de proteger su infraestructura intelectual. La violencia encontró un espacio desprotegido y lo ocupó.

Era el inicio de una etapa superior del derrumbe: la desaparición física de instituciones educativas. Quedó claro que no se trataba de una crisis educativa, sino una desarticulación civilizatoria. El derrumbe dejó de ser un proceso burocrático o ideológico y se convirtió en demolición irreversible. El conocimiento, literalmente, fue reducido a cenizas, a daño antropológico.

La simulación educativa como sistema

La simulación se convirtió de facto en política educativa. En una escuela de Caracas, ante la falta de alumnos, a una maestra se le indicó “trabajar con el plan de atención” que consistía en entregar guías impresas y recibir trabajos escritos, incluso cuando los alumnos no asistían. Con ese mecanismo, el sistema podía reportar actividad sin que hubiera aula, sin que hubiera interacción, sin que hubiera aprendizaje. Las zonas educativas no exigían evidencias de contenido, sino de cumplimiento administrativo. Repartir guías.

En algunos liceos, los profesores debían llenar planillas donde se declaraba el desarrollo de los objetivos del trimestre, aunque no se hubiese impartido ninguna clase presencial. La evaluación dejó de medir conocimiento; medía la mera existencia del documento. En ese contexto, la educación no era una práctica: era papel. Cuento.

La universidad siguió un camino similar. Ante la caída de la matrícula y la falta de profesores, optaron por reorganizar la oferta académica sin reconocer que la capacidad real había desaparecido. Se ofrecían materias sin docente asignado. Se otorgaban equivalencias automáticas para evitar reprobar a cohortes enteras. Se ajustaban horarios sin relación con la disponibilidad real de aulas o laboratorios. La educación funcionaba sobre un espejismo, sobre la ilusión de que aún existía el sistema educativo.

En una universidad pública del occidente del país, un grupo de estudiantes de primer semestre de Ingeniería inscribió cuatro materias obligatorias. Cuando llegó la semana de parciales, ninguna había tenido más de dos clases efectivas. El profesor de Física vivía en otro estado y no podía trasladarse por falta de gasolina. La profesora de Cálculo había renunciado. El aula de Laboratorio de Computación estaba inoperativa por un robo. El docente que debía impartir Expresión Gráfica asistía solo algunas semanas.

Al final del semestre, la institución reportó “avance satisfactorio” porque se habían entregado los programas y se había administrado una evaluación diseñada para no reprobar.

El apagón científico

La ciencia venezolana también colapsó, pero de una manera más dolorosa: por evaporación. La investigación básica requiere continuidad, equipo humano, tiempo, financiamiento y libertad intelectual. A partir de 2010 esos elementos fueron desapareciendo.

Los equipos de investigadores que en los años ochenta y noventa habían producido trabajos relevantes en biomedicina, geología, oceanografía, ingeniería y ciencias sociales empezaron a disolverse por falta de condiciones. Los laboratorios perdieron reactivos, instrumentos, refrigeradores, controladores de temperatura, medidores, bibliografía. La energía eléctrica se volvió intermitente. Los permisos para importar materiales se convirtieron en trámites punitivos. Muchos equipos quedaban inservibles después de un apagón y no había posibilidad de reponerlos.

En la Universidad de Los Andes, un investigador guardó durante años un microscopio óptico que había sido fundamental para sus estudios de morfología vegetal. Temía que lo robaran y lo guardó en espera de tiempos mejores. Cuando lo revisó en 2021, la humedad lo había destruido. El metal estaba corroído, las lentes manchadas, las piezas inmóviles. No fue un acto de violencia, sino la destrucción del abandono.

Las publicaciones académicas disminuyeron drásticamente. Las revistas universitarias dejaron de circular. Los congresos se cancelaron. La comunidad científica venezolana —que había sido respetada en Latinoamérica— se fragmentó en miles de trayectorias individuales en el exterior. Lo que alguna vez fue un sistema, ahora era una masa de investigadores dispersos.

Lo que queda del sistema educativo venezolano es una estructura fragmentada, sin continuidad interna, sin capacidad de formación y sin la red de sostenimiento que durante décadas permitió que un niño ingresara a primer grado, avanzara por la escuela, llegara al liceo, ingresara a la universidad y encontrara un lugar donde aprender a pensar.

Una secuencia simple que Venezuela ser perdió sin rituales, sin anuncios formales, sin un acto público que reconociera la magnitud del daño. Perdió el corazón de la sociedad porque cada una de las piezas que lo mantenían unido fue debilitada para que se rompiera del todo.

El país dejó de transmitir conocimiento de persona a persona; como se transmite un oficio, de generación a generación dentro de un sistema que mantiene memoria y propósito. Sin ese puente, la educación deja de ser un proyecto público y se convierte en un conjunto de esfuerzos aislados, sostenidos por personas que resisten más por ética que por condiciones reales.

Cuando se han perdido las escuelas, los docentes, los laboratorios, la formación ciudadana, la continuidad académica, la carrera profesoral, la evaluación como herramienta de calidad y la confianza social en la educación como camino de movilidad, es muy difícil reconstruir el sistema educativo que se institucionalizó en Venezuela desde 1938 con la creación del Instituto Pedagógico de Caracas.

sistema educativo

La reconstrucción del sistema educativo

No se trata de restaurar lo que había, que ya era insuficiente, sino de levantar un sistema de educación pública en un país sin maestros suficientes, estudiantes suficientes, instituciones en funcionamiento, cultura escolar estable y sin un consenso nacional sobre el objetivo y fin de la educación.

La reconstrucción de educación no ocurrirá en una generación. El país lleva más de medio siglo debilitando su sistema educativo y más de una década demoliéndolo activamente. Lo que queda son fragmentos: algunos maestros que se resisten a abandonar el aula, algunas pocas escuelas mantenidas por comunidades, algunas universidades que conservan un núcleo de rigor, algunos investigadores que trabajan desde el exterior y mantienen vínculos con el país, algunas familias que insisten en sostener la educación de sus hijos, aunque el sistema no acompañe.

El punto de partida no es un “retorno” a una escuela perfecta que nunca existió. Venezuela tuvo momentos de calidad relativa, de alto prestigio docente y universitario, pero incluso en sus mejores años hubo desigualdades, discontinuidades, exceso de sindicalismo y falta de planificación.

La educación no se reconstruye con edificios ni con decretos. Se reconstruye con personas. Y el país perdió una parte importante de la población que hacía posible el sistema: maestros que migraron o cambiaron de oficio, profesores universitarios que se dispersaron por el mundo, técnicos que dejaron los laboratorios, investigadores que no tienen país académico al cual regresar.

Pueblo obediente o ciudadanos deliberantes

Una base humana capaz de sostener un sistema educativo se construye con tiempo, formación, prestigio, remuneración y propósito. La cultura escolar –esa que no aparece en los manuales, pero se transmite en cada recreo y en cada aula– se evaporó. Si se rompe su tejido de prácticas, reglas, tradiciones, horarios, expectativas, los estudiantes dejan de saber qué significa asistir, estudiar, entregar un trabajo, respetar una evaluación. Los maestros dejan de saber qué significa planificar, corregir, acompañar. Los directores dejan de saber qué significa dirigir.

La reconstrucción no puede empezar por la universidad, aunque la universidad sea el lugar donde con más claridad se advierten las pérdidas. Debe empezar por la escuela que forma el lector, el razonador, el futuro profesional y también el futuro ciudadano.

Los países que han reconstruido sistemas educativos después de rupturas profundas –guerras, transiciones políticas, colapsos económicos– han empezado recuperando la figura del maestro. Sin maestros no hay escuela ni país. Allí se enseña, o se dejaba enseñar, el hábito de la convivencia, de la responsabilidad, del esfuerzo sostenido. Sin ese hábito, la universidad recibe jóvenes con fallas que son consecuencia de un sistema no de incapacidades o carencias personales.

En Venezuela, hay que recuperar el oficio de maestro, y ese proceso puede tomar diez o quince años. Es lento y exige continuidad, estabilidad y un proyecto claro. Salarios dignos y un entorno donde el maestro vuelva a sentirse parte de un compromiso republicano.

Reconstruir la universidad venezolana es recuperar un ecosistema intelectual. Una comunidad de profesores, estudiantes, investigadores, técnicos, bajo normas claras y una tradición de pensamiento. Algo más complejo que recursos. No basta con “reabrir” laboratorios o “actualizar” planes de estudio. Implica, sobre todo, reconstruir la cadena de valor del conocimiento: investigación continua, docencia rigurosa, evaluación transparente, vínculos internacionales, movilidad académica, reglas claras de ingreso y ascenso profesoral. Restituir la autoridad pedagógica.

Hoy, en muchos lugares, la escuela funciona sin normas claras, sin horarios estables, sin estructura académica, sin acompañamiento técnico. Recuperar esa autoridad no es imponer rigidez, sino recuperar coherencia. Que el aula vuelva a ser un espacio donde la enseñanza tiene sentido; el estudiante vuelva a comprender que la escuela no es un trámite, sino un lugar donde ocurre algo importante; la familia entienda que la educación no puede funcionar sin su participación; y el Estado admita que no tiene sustituto para la escuela, que no basta un video o una guía multigrafiada

La educación debe volver a ser un proyecto nacional, no una herramienta circunstancial. No es un proyecto de corto plazo. Tomará décadas y exige autonomía, financiamiento, competencia y meritocracia. No basta con repartir libros, entregar computadoras, pintar escuelas o decretar la educación prioridad nacional. Exige un consenso largo, sostenido, blindado frente a cambios de gobierno y ciclos económicos.

La educación puede reconstruirse y puede ser mejor si el ciudadano entiende que no se trata de un adorno, ni un discurso, ni de un trámite administrativo, sino la base de cualquier posibilidad de progreso económico, institucional y democrático. Antes debe decidirse si se quiere una educación que inculque obedecer o una educación que prepare para pensar y restituya el sentido de ciudadanía.

La primera es barata, fácil de establecer y de controlar. La segunda exige una sociedad dispuesta a convivir con la crítica, con la diversidad y con instituciones fuertes. No es una opción académica, sino política en el sentido más amplio. Determinará si Venezuela se reconstruye o sigue administrando la decadencia. El país decidirá si quiere universidades que repitan contenidos o universidades que produzcan conocimiento.

No se trata de enseñar civismo en abstracto ni de repetir consignas, sino de construir la capacidad de convivir en un país plural, de discutir sin destruir, de entender la ley como marco común, de comprender los derechos y los deberes, de relacionar la vida pública con los quehaceres cotidianos.

La demolición de la educación superior como fin político

La universidad no colapsó de una sola manera. Algunas fueron vaciadas; otras fueron empujadas a la irrelevancia; unas pocas sobrevivieron porque lograron reducirse a su mínima expresión; las menos funcionaron a medias manteniendo un núcleo académico mientras el resto se desmoronaba. Todas, sin excepción, perdieron la continuidad que se necesita para producir y transmitir conocimiento. Imaginar y crear.

La universidad debe ser el lugar donde se aprende a argumentar, a investigar, a comparar, a dudar. Requieren libertad académica, financiamiento estable, renovación docente, concursos públicos transparentes, movilidad nacional e internacional, bibliotecas actualizadas, laboratorios operativos, plataformas de investigación, vínculos con el sector productivo.

El desafío mayor es reponer el recurso humano. La universidad perdió miles de profesores, no solo porque emigraron, sino porque la carrera académica dejó de tener sentido material. Cuando un profesor con doctorado gana menos que un trabajador informal, la docencia universitaria se vuelve inviable.

Recuperar el salario universitario no es un premio, es un requisito. Sin salario no hay carrera, pero no basta. Habrá también que reconstruir el prestigio. Mucho antes de la crisis económica, la universidad dejó de ser referencia y no influyó más en la vida pública. La universidad también deberá replantear su relación con el Estado. Durante décadas fue ambivalente, pero desde hace más de veinte años se volvió unilateral. El Estado redujo los recursos, intervino procesos internos, bloqueó concursos, politizó decisiones y la universidad dejó de producir investigación útil.

La reconstrucción implica restaurar la autonomía como condición para que la institución piense sin subordinación partidista. La autonomía es la garantía de que el conocimiento puede corregir al poder cuando es necesario.

La universidad también deberá revisarse a sí misma. Su deterioro no solo vino de afuera. Hubo rigideces internas, prácticas obsoletas, resistencia al cambio, burocracias que crecieron estérilmente. Las instituciones deben ser capaces de actualizar sus métodos, adaptar sus programas, modernizar su gestión y abrirse a nuevas dinámicas de aprendizaje. No para imitar modelos, sino para recuperar eficiencia y sentido académico.

Pero quizá el elemento más complejo de la reconstrucción universitaria es la ruptura generacional. Hay jóvenes que nunca han visto un laboratorio funcionando. Hay estudiantes que pasaron por el liceo sin haber recibido clases de ciencias, literatura o historia de manera regular. Hay universitarios que jamás han usado una biblioteca.

Esa brecha no se cierra con discursos. Requiere programas intensivos, acompañamiento académico, docentes preparados para nivelar sin renunciar al rigor. La universidad tendrá que convertirse, por un tiempo, en una institución que enseña lo que antes se aprendía en el liceo. Y al mismo tiempo avanzar, aunque sea lentamente, hasta recuperar la producción científica. Todavía es posible.

La universidad venezolana conserva algo que no destruyen incendios, presupuestos vacíos ni la migración: la tradición intelectual. Aunque dispersa y deteriorada, sigue viva y es el punto de partida. Sin idealizarla ni sobrecargarla, es el núcleo desde donde podrá reactivarse la continuidad académica.

La universidad será la última parte del sistema educativo que se recupere por la naturaleza misma de la institución. La escuela se reconstruye en años; el liceo, en más tiempo; la universidad, en décadas.

Un camino largo y difícil, pero posible

La reconstrucción educativa no es solo un proyecto técnico, sino un acto político, social y cultural que definirá a Venezuela, si logra salir del ciclo de ruina que ha vivido. No será de un día para otro. Hay que reconstruir hábitos, expectativas, confianza, nociones básicas de lo que significa aprender. Un trabajo largo, paciente y, sobre todo, invisible. Los resultados se ven en generaciones

El sistema educativo es el hilo que conecta las generaciones y permite que un niño se convierta en adulto capaz de sostener instituciones, producir conocimiento, ejercer ciudadanía, crear empresas, cuestionar al poder y comprender el mundo donde vive. En Venezuela ese hilo se rompió. Reconstruirlo es un acto nacional y moral. La educación es el único mecanismo que permite que un país se transforme sin violencia y sin dependencia eterna de ciclos económicos.

La educación no produce efectos inmediatos. Construye capacidades a lo largo del tiempo. Exige continuidad y acumulación y que las decisiones de un gobierno no sean revertidas por el siguiente

No se podrá reconstruir todo a la vez. Habrá que priorizar lo que produce los cambios más profundos y exigirá corresponsabilidad y participación social: familias que acompañen, comunidades que protejan, empresas que apoyen programas de formación técnica, universidades que aporten conocimiento aplicado, gobiernos que provean estabilidad.

La dimensión más difícil no se ve en las aulas ni en los planes de estudio. La falta de recursos no fue lo único que debilitó la educación venezolana, sino que el sentido público fue ocupado por lealtades improvisadas, partidistas o clientelares.

Ahora hay que invertir donde no se ven resultados inmediatos que mostrar, fortalecer instituciones antes que personas, proteger la escuela del poder político, aceptar que la educación crítica es más valiosa que la educación obediente, y renunciar a la tentación de usar la estructura educativa como vehículo de propaganda o control.

La educación no es un sector del país; es la forma en que ese país aprende a existir.

sistema educativo

Pensar sin destruir, criticar sin negar la institución

La crisis educativa dejó escuelas vacías, liceos debilitados y universidades en ruinas. También algo menos visible y más difícil de reparar: una confusión profunda sobre qué significa pensar críticamente. Fue entendido como negación sistemática de la institución, como sospecha permanente de la profesionalización y como rechazo casi reflejo de las condiciones materiales que hacen posible el conocimiento organizado. Tal confusión tuvo un costo alto. Si la crítica se divorcia de la responsabilidad institucional, termina debilitando lo que pretende transformar.

Venezuela no necesita menos pensamiento crítico. Necesita uno distinto, que no se agote en la denuncia ni se satisfaga con la demolición simbólica. Uno que sea capaz de sostener instituciones mientras las somete a examen. Una distinción clave que rara vez se hace explícita.

Criticar no es destruir. Pensar no es negar la materialidad. Cuestionar el sistema no implica negar las condiciones que permiten operar dentro de él.

La universidad moderna —en cualquier país, bajo cualquier modelo económico— es una institución costosa, exigente y necesariamente imperfecta. Requiere salarios profesionales, financiamiento estable, reglas claras, evaluación, jerarquías académicas y autonomía. Nada de eso es ideológicamente neutro, pero todo es funcional. Sin esas condiciones, no hay universidad crítica ni universidad alternativa: hay vacío.

La experiencia venezolana lo demuestra con claridad. Al negar esas bases en nombre de una crítica al capitalismo, se destruyó la posibilidad misma de producir pensamiento crítico organizado.

El error no fue enseñar marxismo, ni cuestionar el mercado, ni analizar la desigualdad. El error fue confundir crítica con deslegitimación total, análisis con sospecha permanente, y emancipación con precarización. Cuando esa confusión pasó del aula al gobierno, la educación dejó de ser un espacio de pensamiento y se convirtió en un territorio de disciplinamiento y supervivencia. La crítica perdió filo y perdió suelo.

El pensamiento crítico que Venezuela necesita ahora es otro. Es un pensamiento institucionalmente responsable. Capaz de reconocer que toda transformación duradera requiere sostener las estructuras mientras se las reforma. Capaz de entender que el salario no es una concesión ideológica, sino una condición material sin la cual no existe autonomía real; y de aceptar que sin profesionales bien formados y bien pagados no hay crítica eficaz, sino retórica.

Un sistema que paga salarios profesionales no está “cediendo al capitalismo”; está creando las condiciones para exigir calidad, continuidad y responsabilidad. Un Estado que invierte en educación no está reproduciendo privilegios; está construyendo capacidad nacional. Y una universidad que defiende su autonomía no está negando el cambio; está protegiendo el espacio donde el cambio puede pensarse con rigor.

El desafío no será elegir entre obediencia y crítica, sino superar esa falsa oposición. La educación venezolana no puede volver a ser un aparato de obediencia automática, pero tampoco puede sobrevivir como una máquina de negación permanente. Necesita formar ciudadanos capaces de cuestionar el poder sin destruir las instituciones que permiten hacerlo; profesionales capaces de criticar el sistema sin negar las reglas que sostienen su propio trabajo; universidades capaces de pensar el país sin disolverse en la ideología.

Ese equilibrio es difícil. Exige madurez intelectual y responsabilidad política. Exige abandonar la comodidad del discurso que todo lo niega y asumir la complejidad de construir mientras se critica. Pero no hay alternativa. El colapso ya mostró el resultado del otro camino.

Por eso, la reconstrucción educativa venezolana requiere no solo por dinero, ni solo por autonomía y reformas legales. Debe reaprender a pensar la educación no como trinchera sino como espacio de conflicto racional. No como campo de batalla ideológico. El pensamiento crítico no se mide por su capacidad de destruir, sino por su capacidad de hacer viable un país mientras lo interroga.

Si la educación vuelve a cumplir esa función, Venezuela podrá reconstruirse. Si no, repetirá la misma contradicción bajo nuevos nombres. Ese es el punto final —y el punto de partida.

Equipo de Investigación de El Nacional enero 16, 2026 5:00 am  Actualizado 7:02 am Enviado por correo e. de Daniel Navas el 17-01-2026

 

La universidad hundida en la fatiga de la autonomía/ Antonio José Monagas

Cualquier atropello al significado de autonomía universitaria, viola el ideario deontológico que cimienta el terreno que contiene el espigón que fija la asta de la bandera que honra la autonomía académica.

Antonio José Monagas

Cualquier análisis que intente recorrer tan crítico y reflexivo tema, sobrevenido en una situación-problema de delicada consideración, plantea una seria dicotomía entre principios de libertad académica y el acato sin mayores titubeos al poder político.

O sea, dicha dicotomía configura el terreno en el cual descansa toda excusa que tienda a abatir la libertad académica radicada en medio de un libre juego de acusaciones que irrumpen la ecuanimidad que -teóricamente- pauta la autonomía universitaria en su concepto y praxis (…)

AJMonagas Recibido por coreeo e. el 15-01-2026

 

EL PAPEL DE LA FANB EN LA TRANSICIÓN/por Trino Márquz

Una de las razones fundamentales, para mí la más importante, por las cuales la operación del 3 de enero contra Nicolás Maduro no concluyó en la sustitución del régimen instalado en febrero de 1999, reside en que la oposición representada por María Corina Machado y Edmundo González Urrutia, a pesar de todos los intentos, no logró fracturar la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), de modo que un sector con poder le exigiera al otro respetar la voluntad popular expresada con contundencia en las urnas electorales el 28 de julio de 2024.

De esa cohesión, y de la existencia de más veinte gobernadores oficialistas, tomó debida nota el pragmático gobierno de Donald Trump, poco atento a hacer cumplir el mandato surgido de las urnas comiciales, y más interesado en mostrarse frente a su base electoral como un firme guerrero en la lucha contra el narcotráfico y los enemigos externos que comprometen la seguridad de Estados Unidos.

Sin el apoyo de la FANB y la debilidad organizativa e institucional de la oposición —según la visión norteamericana— resultaba poco realista pensar que un gobierno constituido por la dupla González Urrutia-Machado podría garantizar la estabilidad política, el funcionamiento de las instituciones y la paz. La FANB fue percibido como el único factor capaz de controlar los colectivos y demás grupos irregulares, que con seguridad —como ha ocurrido— saldrían a aterrorizar a la población, sembrar el caos y hacer la nación ingobernable.

@trinomarquezc Trino Márquez Especial para Ideas de Babel. 15/01/2026

 

Hasta la quincena entrante